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Se encontró que los estudiantes con intención de involucrarse en prácticas sexuales con personas del mismo sexo o de ambos sexos, reportaron mayores prevalencias de indicadores de salud mental en el último año. (Ángel M. Rivera Fontánez)

Los  estudiantes de séptimo a duodécimo grado de escuelas públicas y privadas de Puerto Rico que tienen la intención de involucrarse en prácticas sexuales con personas del mismo sexo o de ambos sexos, tienen mayores riesgos de problemas de salud mental e ideas suicidas que los que se involucran en  prácticas sexuales solo con personas del sexo opuesto.

A grandes rasgos, es lo que se desprende de un  análisis secundario de la  encuesta Consulta Juvenil VIII, de la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (Assmca), entre los años académicos 2010 a 2012, que la epidemióloga  Viviana González-Seda  preparó para su tesis  en el Departamento de Bioestadísticas y Epidemiología de la  Escuela Graduada de Salud Pública, Recinto de Ciencias Médicas.

“El objetivo de la encuesta de Assmca es  monitorear el uso de sustancias entre los estudiantes. Yo utilicé la base  de esa consulta para encuestar la variable de intención de prácticas sexuales”, explica González, tras indicar que las respuestas se pareaban con el género del estudiante.

De esa información se encontró que los estudiantes con intención de involucrarse en prácticas sexuales con personas del mismo sexo o de ambos sexos, reportaron mayores prevalencias de indicadores de salud mental en el último año versus los otros estudiantes con intención de involucrarse sexualmente con personas del sexo opuesto.

Entre los resultados, la epidemióloga señala que un 5%  de los que participaron (de una muestra representativa de 5,284 estudiantes)  reportaron tener intención de involucrarse en prácticas sexuales con personas del mismo sexo o de ambos sexos. Además, se encontró que la “ideación suicida”, fue de un 23% versus un  11% entre los que tenían intención de práctica sexual con el sexo opuesto. El intento suicida fue de un 15% versus un 6%. Mientras que la depresión fue de un 30% versus un 16%.

De la misma forma, se encontró  que los estudiantes con intención de involucrarse en prácticas sexuales con personas del mismo sexo reportaron mayores prevalencias de uso de sustancias en el último año versus el otro grupo. Por ejemplo, se  encontró que el uso de alcohol  fue de 60% vs 51%; tabaco (21% vs. 9%); pastillas no recetadas (12% vs. 5%); y drogas ilícitas (23% vs. 11%).

Los jóvenes también reportaron una mayor prevalencia de actividad sexual y violencia en comparación con el grupo que expresó intención de involucrase en prácticas sexuales con el sexo opuesto. Así, un total de 216 (4%) estudiantes reportaron haber sido victimizados (acosados) porque otros pensaban que eran homosexuales. Mientras que el 36% de estos jóvenes obtuvieron un diagnóstico de depresión en el último año.

“Los estudiantes que obtuvieron un diagnóstico de depresión en el último año tienen seis veces mayor posibilidad de reportar ideación suicida y siete veces mayor posibilidad de reportar intento suicida en el último año”, advierte González, quien buscadiseminar estos datos para que la información  llegue a los directivos de las escuelas.

“Es un número significativo de estudiantes que han sido victimizados por creer que eran gay o lesbianas”, señala la investigadora, tras enfatizar en la importancia de que estos hallazgos se tomen en cuenta debido a que la “victimización y el sufrimiento de ser victimizados pesan más que la misma intención de involucrarse en prácticas sexuales con personas de su mismo sexo”.

Con esos datos, González dice que escribirá un documento de política pública para el Departamento de Educación y la Legislatura con el objetivo de  que se tomen en cuenta estos datos y se les preste servicios a esta población.

El trabajo de Viviana González-Seda fue hecho en conjunto con la Dra. Linnette Rodríguez-Figueroa;  Prof. Claudia Amaya-Ardila; Dr. Carlos Rodríguez-Diaz; y Dra. Carmen M. Vélez-Vega, del Departamento de Bioestadísticas y Epidemiología,  Departamento de Ciencias Sociales, Escuela Graduada de Salud Pública, Universidad de Puerto Rico, Recinto de Ciencias Médicas.